jueves, 16 de mayo de 2019

Inclusión Educativa y Síndrome de Prader Willi


 El Síndrome de Prader-Willi (SPW) fue descrito por primera vez en 1956 por los doctores Prader, Willi y Labhart aunque los primeros estudios cromosómicos no se realizaron hasta 1981.
Las alteraciones genéticas que originan el SPW tienen como causa común la pérdida o inactivación de genes paternos en la región 15q11-q13 del cromosoma 15 y pueden ser de diversos tipos, aunque todas ellas comparten la afectación del sistema nervioso central del individuo, con especial predilección por el hipotálamo.
La alteración orgánica e irreversible que el síndrome provoca, predispone a determinados comportamientos y características de personalidad, que debemos prestar mucha atención para poder centrarnos en cada persona con sus necesidades educativas específicas ya que cada uno transitara por sus síntomas de manera diversa. Cada persona y cada entorno familiar es diferente. 

Somos conscientes de que el trabajo en los centros educativos con personas con SPW, es complejo, pero no imposible.  Hemos tenido experiencia en ello. Todos, en equipo, hemos sabido sortear dificultades.
Fuimos testigo del enriquecimiento social, no solo para la persona que se incluye y su familia, sino para cada compañero, cada persona en la institución, las otras familias, que   han colaborado   desde su quehacer diario, su cercanía o disposición. Y en este proceso no cabe duda que aprendemos todos. 

Sabemos que se requiere del conocimiento de la sintomatología del síndrome y de las estrategias específicas, en forma temprana.
Todo el personal del centro (docente y no docente) debe tener información sobre el SPW. Esto colabora en el entendimiento de la problemática, así como también en la supervisión de aspectos tan importantes como su alimentación.

 Las personas con el SPW necesitan tener unas pautas claras, con los límites bien marcados y una persona de referencia. Los cambios, las contradicciones en las instrucciones o numerosos interlocutores hacen que se sientan confusos, desorientados y no son las condiciones más favorables para el proceso de enseñanza-aprendizaje.

 Hay múltiples aspectos a tener en cuenta en los niños con SPW que inciden en los diversos momentos de desarrollo y por ende en su aprendizaje.
 Ellos son:
-       Nacen con un tono muscular muy escaso, tanto que a veces no pueden ni succionar para alimentarse, teniendo que recurrir en muchas  ocasiones a herramientas y técnicas específicas para conseguirlo.
(Esto es esencial conocerlo si pensamos en la inclusión educativa desde el Maternal)

-       Suelen nacer más pequeños y con menor talla que la población general y presentar retraso general en el desarrollo y el lenguaje por lo que tardan bastante más en alcanzar las distintas etapas evolutivas.
 Tienen dificultades a nivel de psicomotricidad fina y gruesa, y los ejercicios de equilibrio les resultan muy complicados.
Debido a la hipotonía es que puede que tengan un tono de voz muy nasalizado o elevado, y con frecuencia también problemas respiratorios.

-       En todo el proceso de escolarización es fundamental saber también que:  La media del cociente intelectual de las personas con SPW es de 70, y no suelen superar la edad mental de los 10 u 11 años. Aquí se hace urgente y necesario hablar de nuevas corrientes pedagógicas y de inteligencias múltiples, desapegándonos todos de un c. i y un rendimiento estipulado.

-        Entre los 2 y 4 años empiezan a observarse algunos cambios en ellos. Su cerebro no recibe la orden de saciedad alimenticia, por eso desarrollan un apetito insaciable.
 Aquí el control y supervisión del ámbito escolar, es fundamental para controlar lo que ellos no pueden  por sí mismos, y a pesar de que nos propongamos educarles, en repetidas ocasiones, al respecto, ellos intentarán conseguir comida siempre que tengan la más mínima oportunidad.  
Colabora mucho pensar en un Proyecto de Merienda Sana para toda la institución educativa.

-       Junto con esta trascendental característica, de no saciedad, es muy fácil que ganen peso rápidamente y la única solución posible se basa en la dieta, el oportuno control que evite el acceso a la comida y la realización de ejercicio físico diario.
 Se plantea que la única manera de gestionar con éxito este síntoma parte del planteamiento de SEGURIDAD ALIMENTARIA enunciado por L. Gourash y J. Forster en un artículo publicado por la International PraderWilli Syndrome Organization, y que se concreta en tres principios elementales:
 - sin duda: la persona sabe cuánta comida (control de la cantidad), qué clase de comida (anticipar el menú), y cuándo se servirá la comida (programación diaria).
 - sin esperanza: la persona sabe que no hay ninguna oportunidad de conseguir comida adicional.
 - sin decepción: la persona no experimenta la decepción emocional debido a la falsa expectativa infundada que se habría creado respecto a la obtención de comida.
Debemos tener en cuenta que: de no ser por el control del entorno, las personas que padecen el SPW acabarían siendo víctimas de la obesidad mórbida, esta obsesión–compulsión por la comida, genera, además de los problemas de peso ya enunciados, serios problemas comportamentales  que se establece entre las expectativas y la frustración de las mismas.
Desde lo educacional, es imprescindible que las reglas en torno a la comida estén muy claras y que bajo ningún concepto sea posible negociar. - Jamás y bajo ningún concepto se castigará o premiará con comida. Lo único que conseguiríamos es crear inseguridad y fomentar la ansiedad.

La alimentación en las personas con Síndrome de Prader-Willi  debe ser objeto de atención especial.
Los trastornos relacionados con la alimentación en estas personas presentan etapas muy diferentes que, en cada individuo van a tener características propias. Por ello, desde los primeros momentos de su diagnóstico, se requiere  un seguimiento nutricional individualizado que debe ser asesorado por  un profesional en nutrición.
En cuanto a la alimentación de los niños del SPW podemos distinguir varias etapas:
· En los bebés (0 a 12 meses) es frecuente observar que la succión de leche es pobre o insuficiente, no vacía el pecho. A pesar de ello, el niño no parece tener  interés por su alimentación. Pero esta aparente normalidad es engañosa ya que el niño no está tomando los requerimientos nutricionales que le corresponden, lo cual se manifiesta por una lenta progresión del peso.
 Así, resultará de gran ayuda el uso de tetinas anatómicas adecuadas, obtener la leche materna con saca-leches y facilitar la alimentación con cuentagotas, o realizar maniobras de estimulación de succión.  En casos extremos se puede hacer necesaria la colocación de sondas que conduzcan directamente el alimento al estómago del bebé.
En esta etapa, el seguimiento del peso y el ajuste de la ingesta de forma acorde a su evolución es la forma de vigilancia nutricional más adecuada.
- La ganancia de peso, lenta durante el primer año de vida, suele ser normal de los 12 a los 24 meses (2 años) siendo raro encontrar obesidad en estas edades. Desde el punto de vista nutricional es esencial asegurar el aporte adecuado de grasas para el correcto desarrollo.

- Entre los 2 y 5 años, los problemas nutricionales que se presentan son diferentes a los experimentados en la etapa anterior. Se centran sobre todo en alteraciones del comportamiento alimentario. Los niños presentan hambre desmesurada que nunca se sacia. La búsqueda de alimentos es una de sus actividades principales, y son capaces de realizar las cosas más sorprendentes para obtenerlos. Si a todo ello unimos la poca actividad física que suelen practicar y el menor gasto de energía que en ellos se produce, estaremos conviviendo con niños que tienen una gran tendencia a la obesidad.
De los 2 a los 5 años la gran mayoría de niños con SPW aumentan desmesuradamente de peso. En estas edades la instauración, en el caso de necesidad, de restricciones energéticas debe hacerse incluyendo todos los nutrientes necesarios para el crecimiento y salud del niño. Poniendo especial atención en asegurar la ingestión de vitaminas y calcio.
 -Entre los 6 y 11 años, la integración en el ambiente escolar suele dificultar las medidas de control establecidas sobre el comportamiento alimentario. La colaboración entre los padres, educadores y comedores escolares debe ser muy estrecha. Es una etapa donde la puesta en práctica de un programa de ejercicio físico diario con una duración de al menos 20-30 minutos es importante. Las restricciones energéticas deben ser determinadas por la ganancia de peso debiendo asegurar la ingestión de todas las vitaminas y de calcio.
-Entre los 12 y 20 años, con la adolescencia, aparecen nuevas circunstancias. Cambios físicos, psíquicos y sociales hacen que se incrementen las discrepancias con los padres. El mantenimiento de un peso razonable conociendo que mucha vida social se desenvuelve alrededor de la comida y crea graves problemas de control. Las recomendaciones dietéticas deben regirse por el crecimiento de los adolescentes, recordando que en la mayoría de los casos sus necesidades de energía (kilocalorías) son menores que las de otros adolescentes no SPW, con la misma altura. El ejercicio físico diario con sesiones de 30 minutos es imprescindible. La ingestión de vitaminas y calcio, aún en forma de suplementos debe ser considerada en cualquier planificación dietética.
CUIDADOS NUTRICIONALES
La mejor forma de control seria mediante cálculo calórico, para ello es  fundamental la consulta con el profesional en nutrición para  realizar la valoración y plan alimenticio acorde.
CUIDADOS ESTRATEGICOS
A continuación se sugieren algunas estrategias relacionadas con el comportamiento alimentario que pueden ser útiles s a la hora de controlar la ingesta excesiva de comida en personas con SPW:
1. Explorar e identificar las posibles fuentes de alimentos a las que puede acceder: heladeras, placares,  familiares, vecinos, kioscos o supermercados.
2. Limitar el acceso a la comida tanto en el domicilio como fuera de él
Puede ser útil
· Llevar un registro de los alimentos que existen en casa y hacérselo saber.
· Cerrar (con llave) el acceso a la cocina y despensa.
· No llevar a la persona a comprar comestibles con nosotros.
· No dejar dinero a su alcance (controlar los bolsos).
· Pedir la cooperación de familiares, vecinos, maestros y amigos, hablándoles del problema que tienen y del control alimentario que requieren.
· Aconsejar a los familiares que sus regalos e incentivos no sean golosinas, alimentos o dinero, lo cual les permitirá el acceso a los alimentos. Por ejemplo, utilizar juegos de mesa, puzles u otros entretenimientos.
3. Controlar el acto de la comida:
· No sugerir al afectado muchas opciones de menú, quizás sea mejor presentar un menú único para toda la familia.
· Estructurar unos horarios de comida fijos y evitar la ingestión de comidas fuera de ellos.
· Evitar picotear  en su presencia.
· Pesar las porciones de forma habitual.
· Cocinar cantidades adecuadas para evitar sobras.
· Evitar realizar las ingestas  con otras distracciones como ver la televisión.
· Guardar los alimentos y condimentos una vez utilizados en la preparación de una comida.
· Servir la comida de toda la familia en la cocina y sacar al mismo
· No servir aperitivos ni entradas en la mesa antes de la comida.
· Recoger la mesa ni bien se culmina la ingesta.
· Tirar la basura con los desperdicios de alimentos enseguida se pueda
Deben aprender las normas de educación en la mesa.
En la mesa:
· Hacer beber uno o dos vasos de agua antes de iniciar las comidas.
· Acompañar todas las comidas de ensalada.
· La bebida más adecuada es el agua, y en caso de utilizar jugos, diluirlos con agua para disminuir su contenido energético.
· Utilizar platos y vasos máspequeños, para dar la sensación de ración mayor.
· Cortar la comida en trozos pequeños.
· Utilizar pan integral y si puede ser tostado.
· Sacar el pan sin cortar y con un cuchillo exclusivo para hacer rebanadas según se necesiten.
· Si al afectado le gusta repetir, servir en un primer tiempo la mitad de la ración.
· Insistir en una correcta masticación de los alimentos.
En cuanto al control del peso:
· Nunca es tarde para realizar un adecuado control, enseñar a su  hijo a comer que necesita.
Por último, recuerda que:
· La pérdida de peso no es la resolución del SPW sino una contribución a la salud de tu hijo/a.
· En lo posible los alimentos y las comidas no deben ser utilizados como premio o castigo de otras conductas. En casos extremos utilizar  alimentos o bebidas bajas  en calorías: chicles y caramelos  sin azúcar, bebidas light, etc.
· La comida debe mantenerse inaccesible en todo momento


Otro aspecto a considerar es que los niños con SPW presentan también  episodios de somnolencia diurna, y a que a pesar de que descansen las suficientes horas, pocas de ellas constituyen realmente un sueño reparador.
Esto nos remite a pensar que, si la tarea en el aula  es monótona, repetitiva, poco comprensible para ellos, es más que probable que se desestimulen.

También presentan un elevado umbral de dolor, o sea,  es  raro que sientan daño y si lo verbalizan es necesario cerciorarse de su estado real, puesto que en ocasiones han llegado a soportar graves lesiones sin avisar de ellas en ningún momento, y haciendo imposible su detección.
Una característica del SPW  que debe tener en cuenta el docente es  la obsesión-compulsión de rascado:
La observación de este  accionar en la clase, debe llevarnos a intervenir para  distraerlo ante esta conducta.  Suele funcionar pedirle que haga algo que le ocupe las manos si lo descubrimos arañándose, sin hacer mención a esta situación, o sugerirle que desarrolle alguna tarea que le agrade y sea incompatible con el rascado. El repetírselo o prohibírselo en nada solventará el problema, y más bien puede acentuarlo, puesto que su sensación de nerviosismo se incrementará cada vez que se sienta descubierto.

CARACTERÍSTICAS COGNITIVAS

Estos niños presentan:
- Fallos en procesamiento secuencial, o sea, a la  hora de aprender no funciona desde ellos, el organizar la tarea, el saber qué  hace primero y qué después.
Requieren de ayuda del maestro para organizarse al comenzar la tarea y también una Supervización permanente de su accionar.
-       Meta cognición débil. Tienen  una gran inflexibilidad cognitiva. Es la causa de su carácter egocéntrico. Aprenden por repetición y de forma estereotipada, por lo que la generalización de sus adquisiciones se hace muy complicada. Es necesario explicar las normas en positivo y  asegurarse de que son comprendidas: deben ser pocas pautas y muy claras y es necesario repetirlas con calma, todas las veces que haga falta. Es imprescindible buscar retroalimentación en ellos y pedirles que nos repitan lo que han entendido.
-       Dificultades de dicción y comunicación oral. Se manifiesta en una gran amplitud de dificultades, que no obstante suelen resolverse con tratamiento. Destacamos aquí la importancia para el docente del apoyo del equipo multidisciplinario que atiende al niño para trabajar en forma conjunta.
-        Problemas de abstracción que les sitúa en el nivel  espacio-temporal aquí y ahora, siendo incapaces de entender valores sociales e interiorizar normas. No comprenden la ironía y reaccionan mal a las bromas. El maestro debe conversar con los compañeros del niño para explicarles esta característica evitando así malos entendidos en la comunicación.
-        Problemas de atención/concentración (en relación directa con sus dificultades en memoria de trabajo), que les dificulta su desenvolvimiento en el aula y la comprensión y manejo de normas. Un ambiente ordenado, con normas visibles, claras, ayuda mucho. Por ejemplo, tener en el pizarrón cartelera con las rutinas diarias.
-       No perciben correctamente las emociones de los demás y conviven  con serias dificultades para expresar las suyas, por lo que las interacciones personales se vuelven complejas y poco reforzantes. No en vano se sitúa a este síndrome en el espectro del autismo.

Por todo esto es necesario plantearse la inclusión educativa teniendo en cuenta determinadas  pautas y estrategias de trabajo en el aula.
Ellas son:

·         Buscar el momento en el que el niño esté más receptivo (Captar su atención)
·         Evitar prisas,  respeta los tiempos de aprendizaje.      
·         La presentación de actividades se hará gradualmente: de sencillas a más complejas
·         Dejarlo probar, experimentar. Apostar a lograr  un carácter lúdico con materiales atractivos.
·         Apoyo visual: confección de láminas con imágenes
·         Reducir la escritura manual.
·         Enseñar rutinas, anticiparle los posibles cambios.
·         Tener actividades y horarios visibles en el aula.
·         Ofrecer otras opciones en el aula.
·         Manejar la posibilidad de  tiempo fuera.(No solos)
·         Enfatizar en sus habilidades.
·         Emplear el estímulo positivo.
·         Simplificar el lenguaje.  Tono positivo.
·         En aspectos oposicionistas y/o desafiantes plantear siempre dos opciones.
·         Indica los materiales necesarios para cada tarea.
            SUGERENCIAS PARA LAS EVALUACIONES:
·         Asegurarse que comprendió la consigna. Bríndale ejemplos y puedes darle ayuda visual.
·         Empecemos por lo que sabemos que pude resultarle más fácil para disminuir su ansiedad y generar confianza.

En etapa escolar y liceal:
·         Puedes utilizar la técnica de verdadero o falso o de unir correspondencias que facilita mucho.
·         Realiza preguntas concretas.
·         En comprensión lectora: trabajar con textos cortos o fraccionados.
·         Permitir mirar tablas o formulas.
·         Avisos de tiempo restante.
·         Estimula con el lenguaje.
·         Mantente cerca, mostrando disposición a colaborar para animarlo a preguntar.


CARACTERISTICAS EMOCIONALES

Es frecuente, la ansiedad y el convivir con una gran frustración,  que no son capaces de manejar. Otras veces por las mencionadas deficiencias, son percibidos como irascibles, tozudos, impulsivos y protestones.
 Sus relaciones sociales fuera del ámbito familiar son dificultosas, por lo que la escolarización temprana se hace esencial.

 Las personas con SPW  son, muy susceptibles a los cambios o interrupciones en la rutina que tendrán que preverse siempre que sea posible.
Necesitan tener un entorno estructurado que les proporcione sensación de calma y seguridad, concretando de forma precisa qué es lo que se pide de ellos y cómo lo podrán conseguir.

 También hay que tener en cuenta que en ocasiones habrá que hacer uso de la ignorancia premeditada, es decir, no , atender los malos comportamientos si no son suficientemente graves, para no reforzarlos con nuestra atención.

Cuando veamos que está a punto de comportarse inadecuadamente podremos usar una distracción (haciéndole alguna pregunta sobre algo que le guste especialmente), emplear señales como algún gesto de desaprobación, o tratar de tranquilizarle a través de nuestra proximidad (por ejemplo poniéndole una mano amistosa sobre el hombro).

Premiar la flexibilidad: ya que constituye, siempre que la consiguen, un ejercicio que siempre les supone un esfuerzo extra. Tener en cuenta el cansancio: el ejercicio físico es imprescindible para las personas con SPW, por eso los docentes en educación física tendrán que desarrollar una ardua tarea para motivarles en su materia, a pesar del esfuerzo que ésta les supone.

Aprovechar el aprendizaje positivo: no aprenden de sus errores, por eso reforcemos lo que haga bien por pequeño que sea, recordando que con el paso de los años su autoestima suele verse muy afectada y necesita tener la seguridad de que todos  sabemos que él  posee muchos valores (podemos hacer lo mismo con nosotros mismos, pidiéndole que nos diga algo bonito cuando hacemos algo bien o para él/ella).

Programar poca tarea: después podremos ir ampliándola  de acuerdo a los logros obtenidos.

Puede ser también interesante analizar y aprender a medir las variables fisiológicas que se modifican cuando tenemos cambios de humor (tasa cardiaca, frecuencia de la respiración…), para que cuando aprendan a identificarlas, puedan prevenir o al menor disminuir el grado de alteración posterior.

Uno de los síntomas del síndrome son las rabietas o la conducta oposicionista desafiante. Las personas con SPW suelen presentar déficit de autocontrol, labilidad emocional o impulsividad, como consecuencia de su daño hipotalámico y de estructuras frontales. Es importante trabajar con ellos todos estos aspectos así como anticiparnos a cualquiera de sus manifestaciones.

No obstante, hay que ser conscientes de que erradicar por completo sus alteraciones es imposible, por muy bien que se gestione su educación y su entorno.


 Los aspectos sanos, el “Si, se puede” debe ser nuestra premisa fundamental ante cada niño, frente a cada desafio educacional que se nos presente; es por ello, que no  queremos dejar pasar la ocasión de señalar también algunas de sus peculiaridades más positivas y alentadoras.
-       Valoran y necesitan mucho afecto
-       Son excelentes compañeros
-       Son inagotables en su capacidad de lucha cuando se proponen algo
-       Se esfuerzan
-       Siempre conservan las ganas de hacer nuevos amigos

En qué consiste la inclusión educativa?
 Incluir es organizar una institución educativa, sus programas, sus servicios y sus proyecto para garantizar la aceptación de las diferencias. No es solamente poner a los alumnos con necesidades educativas especiales en una clase regular, sino minimizar las barreras que impiden su participación y aprendizaje.
Los niños con necesidades educativas especiales tienen derecho a pertenecer a una comunidad y compartir con otros sus experiencias: sus logros merecen el mismo respeto que el de sus compañeros. La inclusión debe ir más allá de lo social : tiene que apostar a la educación, teniendo un perfil de salida del curso para cada niño y no para cada grupo. Es fundamental el compromiso de todos los integrantes de la escuela , por lo que es necesario sensibilizar y capacitar a todos los maestros, profesores, ayudantes terapéuticos, auxiliares, en fin , a todas las personas que trabajan con los niños para que conozcan cuales son las dificultades de cada niño, en qué consisten los síndromes, trastornos o enfermedades poco frecuentes para poder actuar asertivamente promoviendo que cada niño pueda rendir al máximo de su potencial.
Qué diferencia hay entre inclusión escolar e integración de niños en las escuelas?
Integrar es insertar a una persona con capacidades diferentes en una sociedad para convivir en ella Incluir es modificar previamente a la sociedad como un pre requisito, para que la persona con capacidades diferentes pueda desenvolverse en ella de manera de ejercer su ciudadanía.
En muchos lugares se integra a niños pero en pocas escuelas se incluye, ya que:
·         No hacen las modificaciones necesarias a nivel institucional.
·         No realizan adecuaciones curriculares.
·         No dejan al niño participar de todas las actividades de la escuela restringen los horarios de participación en el aula.
La educación inclusiva se ve favorecida con la puesta en práctica de corrrientes pedagógicas que promuevan la educación a través de proyectos, contemplando La escuela tiene que ser un lugar donde los niños adquieran habilidades que los enriquezcan como  personas y donde se promueva el aprender a aprender. Como dijo Francesco Tonucci,: “La misión de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor la TV o Internet.”
Es fundamental que los educadores, hoy tengamos  una visión creativa e integral de la educación, propiciando el trabajo en equipo como forma de que todos los niños encuentren su lugar, sean cual sean sus capacidades: lo importante es que sean consientes y valoren de lo que son capaces de realizar todos juntos y que sería imposible realizar en solitario.
Hoy no es tan importante para el niño,  el aprendizaje de teorías, contenidos y modelos curriculares,   sino que  debemos apostar al desarrollo de mentes científicas, capaces de hacer un uso inteligente y creativo de los recursos que tienen a su alcance
Apostamos a  una educación completa e integradora que busca despertar en los niños las ganas de  aprender a aprender, a través de la reflexión y del establecimiento de conexiones,  reconociendo con facilidad las relaciones existentes en el mundo que los rodea, combinando los conocimientos pertinentes con la inteligencia práctica y social, a la hora de resolver problemas reales por sí mismos o  en grupo, adaptándose a situaciones nuevas con estrategias creativas.
El maestro  competente, colaborador e investigador, observa y acompaña, posibilita al niño actuar, querer y pensar por sí mismo, ayudándolo a desarrollar confianza y disciplina  interior. El papel del docente es escuchar al alumno, dejarlo que lleve la iniciativa y guiarlo de una manera productiva en un ambiente relajado y saludable
Las familias necesariamente deben funcionar como aliadas con la escuela,  ya que su participación es vital: los padres tienen un rol activo implicándose en las  experiencias de aprendizaje de sus hijos, buscando el justo equilibrio entre lo familiar y lo laboral para disponer de tiempo de calidad para sus hijos,  apoyando al docente desde el respeto para asegurar el bienestar de los niños en el aula.
Hoy necesariamente  necesitamos  una visión multidimensional del alumno y su planteo consiste en ver al niño como una totalidad (física, mental, emocional, artística) que se integran y se complementan en contraposición a una visión fragmentaria que solamente prioriza la dimensión intelectual, como la escuela tradicional.
En definitiva, debemos de ir en búsqueda de una  educación para la vida que contemple  al niño como un todo y no solo como un cerebro incompleto en el que solo se apela al hemisferio izquierdo (el lógico, el analítico, el racional), en detrimento del hemisferio derecho (el intuitivo, el creativo, el imaginativo) en el entendido  de que las habilidades más importantes son las que hacen  al niño conocerse y sentirse feliz,  bien consigo mismo y con los demás.
Desde CEMUDI, sabiendo que todos somos diferentes (aunque algunas diferencias son más visibles que otras), apostamos a una misma escuela para todos los niños ya que #lasdiferenciasnosunen.
Autoras del equipo CEMUDI:
Mtra. Cristina Iriondo (Maestra Directora)
Lic. Mariela Franco (Psicologa y Sexologa)
Lic. Maria Noel Conti (Nutricionista)


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