La dislexia se manifiesta de una forma más concreta en el ámbito escolar, en las materias básicas de lectura y escritura. Según la edad del niño, la dislexia presenta unas características determinadas que se pueden agrupar en tres niveles de evolución. De modo que aunque el niño disléxico supere las dificultades de un nivel, se encuentra con las propias del siguiente. De esta forma, la reeducación hará que éstas aparezcan cada vez más atenuadas o que incluso lleguen a desvanecerse con su tratamiento.
Pautas a observar en diversas
edades:
En
nivel inicial:
-Retraso en
aprender a hablar con claridad.
-Confusiones en
la pronunciación de palabras que se asemejan por su fonética.
-Falta de
habilidad para recordar el nombre de series de cosas, por ejemplo los colores.
-Confusión en el
vocabulario que tiene que ver con la orientación espacial.
-Alternancia de
días “buenos” y días “malos” en el trabajo escolar, sin razón aparente.
-Dificultad para
aprender las rimas típicas de preescolar.
En la etapa escolar:
-Particular dificultad
para leer y escribir.
-Mucha tendencia a
escribir los números en espejo o en dirección u orientación que no es la
correcta.
-Dificultad para
distinguir la izquierda y la derecha.
-Dificultad de aprender el
alfabeto y las tablas de multiplicar y en general para retener secuencias, como
por ejemplo, los días de la semana, los dedos de la mano, los meses del año.
-Falta de atención y de
concentración.
Entre los 9 Y 12 años:
-Continuos errores en la
lectura, lagunas en comprensión lectora.
-Forma extraña de
escribir, por ejemplo con omisiones de letras o de alteraciones del orden de
las mismas.
-Desorganización en casa y
en escuela.
-Dificultad para copiar
cuidadosamente en la pizarra y en el cuaderno.
-Dificultad para seguir
instrucciones orales.
-Aumento de la falta de
autoconfianza y aumento de la frustración.
-Problemas conductuales:
impulsividad, corto margen de atención.
Desde los 12 años en adelante:
-Tendencia a la escritura
descuidada, desordenada, en ocasiones incomprensible.
-Dificultad para
planificar y para redactar relatos y composiciones escritas en general.
-Tendencia a confundir las
instrucciones verbales y los números de teléfono.
-Gran dificultad para el
aprendizaje de lenguas extranjeras.
-Baja auto-estima.
-Baja comprensión lectora.
-Aparición de conductas
disruptivas o de inhibición progresiva.
-Aversión a la lectura y
la escritura.
La mayoría de las veces,
los problemas emocionales aparecen después de sus fracasos escolares. Algunos
ejemplos de ello serían:
-
Mostrarse retraído, poco
motivado, triste.
-
Sentirse muy responsables, con
gran temor de volver a vivir una experiencia de fracaso.
-
Actitud
agresiva y despectiva frente a sus superiores y a sus iguales.
Muchas veces muestran rechazo,
negativismo, abierta hostilidad hacia su profesor y hacia sus compañeros. Esta
actitud, generalmente, le acarrea trastornos conductuales y aumenta su baja
estima.
CAUSAS DE
LA DISLEXIA:
Inciden en este diagnóstico varios
factores:
Factores Neurológicos:
-Tasa de procesamiento inferior del hemisferio
izquierdo.
-Retraso neuro evolutivo.
-Disfunciones neurológicas leves, problemas menores
de coordinación.
-Problemas madurativos que afectan a la percepción visual,
auditiva, a la memoria y al desarrollo psicomotor.
Factores Cognitivos:
-No se
han demostrado la existencia de déficits perceptivos, (sin embargo, tienen
problemas de percepción cuando los estímulos visuales se le presentan
verbalmente).
-Dificultades
de codificación verbal y fonológica, más que de tipo perceptivo ya que fracasan
únicamente cuando los estímulos hay que procesarlos de forma verbal.
-Dificultades
de memoria.
-Su
inteligencia es acorde a su edad madurativa, la dificultad surge cuando tienen
que abstraer y generalizar la información verbal en tareas de transferencia.
-Comprensión
lectora deficiente.
-Escaso
dominio sintáctico. Vocabulario reducido.
-Fallos
en el análisis sonoro de las letras o grafemas. Son dificultades a la hora de
transformar las letras o palabras que ven, en un código verbal.
Factores Genéticos:
El origen genético, se ha
constatado en diferentes trabajos, sobre la presencia de dificultades lectoras
entre padres y hermanos de niños diagnosticados de dislexia. Estos trabajos,
indican que son muchos los casos en que se ha observado este desorden entre
familiares de primer grado de un niño con dislexia.
¿Cómo
colaborar desde lo educacional ante un diagnóstico de dislexia?
-
Buscar
estrategias, adaptadas a las características de cada alumno, para que puedan
acceder a los contenidos curriculares.
-
La
adaptación de los objetivos educativos se convierte en una condición necesaria
para estos alumnos, siendo necesario programas específicos para ellos. Esto es
algo importante en niveles de educación secundario y terciario.
- Dichas adecuaciones curriculares
deben ser en materiales, metodología y en evaluaciones. Así lo recomienda la
Asociación Internacional de Dislexia.
En cuanto
a los materiales,se deben tener en cuenta:
- Subrayar o destacar las partes más importantes.
- Resumir las
instrucciones escritas.
- Fraccionar los textos en
partes más pequeñas: puede ser efectivo fraccionar el texto en trozos más
pequeños o eliminar partes del mismo cuando proporciona información redundante.
- Proporcionar esquemas al alumno: que
posteriormente le facilitará el recuerdo de la información que el profesor dio.
Además, le ayuda a entender la idea principal y los aspectos relacionados con
ella.
-
Permitir grabar una clase: puede resultar una ayuda eficaz para
solucionar sus dificultades en la adquisición del conocimiento. El
estudiante puede disponer de las instrucciones, textos y lecciones específicas
en cualquier momento que lo necesite, para aclarar la comprensión de las
instrucciones y los conceptos que no ha podido resolver mediante la lectura.
Esta
técnica podría contribuir a la mejoría de las habilidades lectores, ya que el
alumno puede ir leyendo el texto al tiempo que lo escucha.
Pautas para los Docentes:
-Asegurar que el alumno ha entendido las
instrucciones de la tarea: para
ello, deberá preguntarle al alumno y él explicará verbalmente lo que ha
entendido.
-Escribir los apartados y el vocabulario más
significativo del tema en la pizarra: antes
de una explicación el profesor puede escribir las nuevas palabras de
vocabulario y los aspectos principales en la pizarra.
-Permitir el uso de apoyos materiales: se debe permitir el uso de recursos
didácticos tales como la calculadora, tablas de multiplicar, etc.
.-Fomentar técnicas de aprendizaje cooperativo por parejas o grupos pequeños en
aquellas actividades que tienen un alto componente lector.
-Utilizar señales para resaltar los aspectos
más importantes: los
asteriscos u otros marcadores pueden acentuar las preguntas o actividades que
son más importantes para la evaluación. Esto ayuda a los alumnos a rentabilizar
el tiempo durante los exámenes.
-Utilizar la enseñanza tutorada: el profesor puede juntar a alumnos de
diversos niveles para repasar las actividades, preparar un examen, etc.
-Tener flexibilidad en el tiempo de trabajo: los alumnos más lentos pueden disponer
de más tiempo para realizar las tareas escritas.
-Ajustar la evaluación a las características de
los alumnos: a los alumnos se les puede permitir realizar exámenes orales y
utilizar los materiales complementarios que puedan necesitar.
-Apoyar con gráficos o imágenes el material
escrito.
-Valorar el
contenido de las respuestas y no la ortografía o la composición del texto.
Cualquiera sea el nivel educativo, pero fundamentalmente
en secundaria, es importante implicar en el proceso de evaluación a todos los
profesionales que inciden en el alumno para que todos realicen las adaptaciones
en el mismo.
Para finalizar, cabe recordarnos una
frase de Eugenie Ware:
“Todos los triunfos nacen cuando nos
atrevemos a comenzar”

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