ETAPA DE BERRINCHES
- En esta etapa
los niños sufren repentinos cambios de humor, se muestran empecinados,
negativos, difíciles de manejar. Las escenas se repiten en casa, en el
supermercado, en el jardín y los padres se desesperan por controlar la
situación.
En realidad esta
es una conducta normal para esta etapa del desarrollo, un comportamiento que
refleja el desequilibrio emocional de los pequeños, que se debaten entre su
deseo de sentirse seguros y protegidos y su ansia de independencia.
- En cuanto
comienzan a caminar, descubren por primera vez en su vida la posibilidad de
poder ir a donde quieren. Se sienten de pronto grandes, fuertes y preparados
para comenzar a investigar lo que los rodea, pero se dan cuenta que “eso” que
quieren hacer está prohibido, y cuando esto sucede se enfurecen y reaccionan con
un arrebato de ira.
En esta
situación es imposible hablar con ellos, ni siquiera soportan que los toquemos.
Algunos chicos incluso golpean la cabeza contra el suelo o aguantan la
respiración hasta conseguir dar un susto de muerte a los padres (espasmos sollozos).
Estos accesos de ira se deben a que no toleran las frustraciones ni sus propias
limitaciones, y mientras ellos aprenden a aceptar lo que no les gusta y a tomar
sus propias decisiones, necesitarán gran dosis de ayuda de nuestra parte:
- Mayor flexibilidad:
reflexionar sobre cuándo es necesario el límite, establecerlo con firmeza y
mantenerlo en el tiempo. Para esto,
padre y madre o quienes convivan con el niño, deben estar de acuerdo
acerca de que normas tomar y lo fundamental no desautorizarse entre ustedes.
- Explicaciones
necesarias: exponer siempre las razones de nuestra prohibición.
-
Sugerir en lugar de mandar: en la práctica resulta más efectiva. Las críticas o
amenazas pueden ser contraproducentes.
- Darles tiempo:
es importante no interrumpirlos cuando están en plena actividad al menos que
sea imprescindible. En lugar de esperar a último momento para decirle nos
vamos, es mejor advertirle con tiempo suficiente.
¿Qué hacer cuando el berrinche
estalla?:
Lo mejor es quedarse junto a él y no hablarle
de su testarudez. Esperar a que se le pase el berrinche y después hacerle ver
que el incidente ya está olvidado.
Es necesario ser
consecuentes y en ningún momento acceder a sus berrinches, de lo contrario sus
arrebatos de ira, todavía espontáneos, pueden convertirse en un intento de
chantaje, una forma eficaz de lograr lo que quieren.
PSIC MARIELA FRANCO –
EQUIPO CEMUDI

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