Así debe ser sentido desde un primer momento por las familias que lo visitan, observan
y preguntan acerca de las actividades, rutinas, horarios, ambiente físico, personal, etc.
Unido a estos detalles, esa elección debe guiarse también por lo que me trasmite afectivamente,es ese sentir los que les van a ir brindando seguridad y tranquilidad.
Ambos afectos son necesarios e importantes ante este proceso de
adaptación y acomodación que supone decidir llevar al bebé a otro espacio,
lugar nuevo, para él o ella y ustedes.
Muchas veces supone el primer desprendimiento de lo
familiar y debe transitarse con apoyo, con tiempos. Por ello se considera
importante realizar un período de adaptación al lugar en forma progresiva,
aumentando de a poco las horas que se queda en su Salita Maternal.
Desde las familias hay un
“estar atentos”, ver este proceso paso a paso hasta que notan que sus bebes
pueden desprenderse y quedarse tranquilos, seguros y felices.
Desde el Maternal hay
tres funciones a resaltar: el poder sostener, contener y estimular.
Es fundamental escuchar, entender y acceder a los detalles, las rutinas de cada
personita.
Cada bebé necesita del tiempo y del contacto con la nueva
maestra que debe ser sentidas como un nuevo referente afectivo.
A su vez, cada
niño/a necesita de puntos de apoyo, de referencias para asociar percepciones y
experiencias. También necesita posibilidades de movimientos para conocer,
explorar y actuar sobre el mundo que lo rodea.
El rol de cada maestra y/ Docente que trabaja en sala
maternal es “estar cerquita” pero animándolos a cada uno/a a “Ser”.
Psic. Mariela
Franco
Co Directora- CEMUDI


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