Se considera a la adultez como un proceso dinámico y
progresivo que comienza con el nacimiento, y en el cual intervienen una
multiplicidad de factores biológicos, psicológicos y sociales, experimentando
durante el mismo una serie de cambios a nivel de los sistemas músculo
esquelético, óseo y nervioso, que conllevan a un declive natural del
individuo. Igualmente se considera
fundamental pensar al el envejecimiento como un proceso de carácter único e
inherente a cada sujeto que no implica necesariamente un deterioro invalidante.
Beneficios de la intervención
Se destaca la importancia de la estimulación cognitiva como
un apoyo fundamental para compensar la pérdida de capacidad intelectual,
principalmente para los casos en que se presentan demencias.
Se han realizado numerosos estudios, concluyendo que existe
neuroplasticidad en el cerebro, incluso en el enfermo de Alzheimer si bien en
menor intensidad.
Es evidente que en las etapas de gran deterioro
cognoscitivo, la neuroplasticidad será nula debido a la gran pérdida de masa
neuronal, desarborización sináptica y bloqueo de neurotransmisores.
De este modo se entiende que, si bien durante el proceso de
envejecimiento se dan pérdidas en relación a las capacidades intelectuales, se
mantiene cierta capacidad de neuroplasticidad que justifica la necesidad de la
estimulación.
En cuanto a la estimulación motora, es preciso retomar la
importancia de favorecer la iniciativa por el movimiento. El movimiento es
fundamental tanto para poder desarrollar las actividades básicas de la vida
diaria como para relacionarnos con los demás, ya que gestos y ademanes son
utilizados en la comunicación, para transmitir
y expresar estados de ánimo y sentimientos.
A su vez, la actividad física es muy importante para
mantenerse saludable y con una adecuada capacidad funcional
Es habitual que los adultos mayores vivan su cuerpo desde
las molestias que éste les produce, más que por las posibles satisfacciones que
les permite experimentar. Esto puede llevar progresivamente a su negación y aislamiento
o por el contrario al sedentarismo y pasividad, repercutiendo con una mayor
dependencia de los demás para desempeñarse en el día a día
Es aquí desde donde parte el equipo Cemudi, apostando a la
intervención y estimulación en el adulto mayor.
También es importante la calidad grupal de estos talleres,
ya que de esta manera se promueve la participación social y el sentimiento de
pertenencia al grupo, lo cual contribuye a disminuir el aislamiento. A nivel
afectivo, una problemática frecuente en las personas mayores es la soledad.
Durante la adultez ocurren cambios a
nivel afectivo (jubilación, hijos que ya no viven en el hogar, pérdida de
pareja, perdida de amigos) que pueden generar sentimientos negativos, de desaliento,
desinterés o desmotivación.
Áreas de abordaje:
Se propondrá un abordaje de implicancia corporal,
contemplando las posibilidades y limitaciones de cada persona, utilizando
diversas estrategias que apuntan principalmente al trabajo sobre aspectos
motrices y aspectos cognitivos, buscando mantener la motivación y el
sentimiento de pertenencia de los participantes.
Con respecto al área motora, se destaca la importancia de la
iniciativa para el movimiento y la puesta en juego del cuerpo para mantenerlo
activo.
En lo que concierne al área cognitiva, se hace énfasis en el
trabajo sobre las funciones ejecutivas (razonamiento, planificación, resolución
de problemas, flexibilidad conceptual) y sobre las funciones psicológicas
superiores (memoria, atención, lenguaje, praxias, gnosias, e inteligencia)
Lic. en Psicomotricidad Sofía Bernardoni(equipo Cemudi)

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